El Ministerio de Cultura y la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León planean "promover" la tauromaquia entre los escolares castellanos y leoneses.
“Frente al interés de un grupo de personas que se lucran con
el sufrimiento animal, se encuentra la sociedad que exige el cese de los actos
de violencia y crueldad contra aquellos animales que no pueden expresar su
dolor.”
Magistrado José Antonio Urquizo Magia.
Vivimos en una sociedad en la que los actos de agresión y violencia
están a la orden del día. Los educadores a menudo percibimos
esa violencia en las aulas, y nos encontramos también a menudo en una
situación de desventaja para tratar de inculcar a nuestros alumnos
unos valores diferentes, de respeto y de paz.
Por otra parte, las continuas campañas institucionales para tratar
de frenar lacras como la violencia en los ámbitos escolares, o la no
menos trágica violencia doméstica, no han conseguido un cambio
de actitudes perceptible ni una disminución en el número de
víctimas.
Algo no de extrañar, teniendo en cuenta que lo que los menores absorben
e incorporan a su bagaje personal desde la más tierna infancia no son
tanto los consejos ni las amonestaciones, como las actitudes que observan
a su alrededor, en el entorno social y familiar, en los medios de comunicación
y en su paso por la escuela, donde a menudo el currículo oculto no
incide precisamente en la educación en valores que sí contemplan
los currículos oficiales .
Dentro de esta situación de esquizofrenia moral generalizada cabe
situar el reciente interés que han mostrado el Ministerio de Cultura
y la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León
por promover la tauromaquia entre los escolares castellanos y leoneses.

Consideramos que el fomento de la tauromaquia en los centros escolares constituye
no sólo un atentado a los derechos del menor, sino también un
grave ataque a los principios que sustentan el sistema educativo y que los
enseñantes intentamos transmitir día a día : valores
tales como el respeto hacia todos los seres vivos y a la naturaleza, el aprendizaje
de resolución de conflictos por medio de la no-violencia , el rechazo
a la crueldad y a toda forma de agresión, el desarrollo de la empatía
y la compasión como cualidades básicas del sujeto ético.
La Ley Orgánica 2/2006, de 3 de Mayo, de Educación, establece
como objetivos generales del sistema educativo, el desarrollo de actitudes
que permitan a los alumnos “valorar los animales más próximos
al ser humano y adoptar modos de comportamiento que favorezcan su cuidado”;
“fortalecer sus capacidades afectivas en todos los ámbitos de
la personalidad”; “rechazar la violencia de cualquier tipo”
; “resolver pacíficamente los conflictos” o “adquirir
una conciencia cívica responsable que fomente la corresponsabilidad
en la construcción de una sociedad justa y equitativa”. Todas
estas declaraciones de principios son incompatibles con las tradiciones crueles
y el maltrato animal.
La promoción de la tauromaquia en la escuela supondría también
que parte de los recursos financieros del sistema educativo público
español se pongan al servicio de intereses económicos particulares.
La actividad taurina se encuentra en franco retroceso al ser una aberración
rechazada por la mayor parte de la sociedad ( el 80 % de los españoles
no muestra ningún interés o rechaza las corridas de toros según
la última encuesta Gallup- www. Gallup.es); sin embargo se sigue manteniendo
artificialmente a base de subvenciones multimillonarias . Quizá sea
el temor a dejar de percibir esas jugosas sumas de dinero público lo
que está llevando a diferentes sectores pro-taurinos a aunarse en un
espectacular esfuerzo mediático e institucional por hacer renacer el
interés en las corridas de toros. Nosotros nos oponemos a que nuestros
menores sean utilizados para este fin.
Nos ampara la LEY 14/2002, de 25 de julio, de Promoción, Atención
y Protección a la Infancia en Castilla y León, que establece,
en su artículo 15, que “todo menor debe ser activamente protegido
contra cualquier forma de violencia”; y , en su artículo 30,
referido a Establecimientos y espectáculos públicos, que “se
prohíbe la entrada de menores en los establecimientos, locales o recintos
siguientes: a) aquellos en los que tengan lugar actividades o espectáculos
violentos”.
Nos oponemos al concepto de “excepcionalidad” por ser una forma
de burlar la normativa vigente, y que sirve en el caso de los espectáculos
taurinos para justificar su ilegalidad , ya que vulneran todo tipo de leyes
de protección animal , protección a la infancia e incluso protección
de la salud pública, pues su condición de “excepcionalidad”
cultural los exime de cumplir las normas.
Es ya hora de que desde los poderes públicos se opte por posicionamientos
éticos en cuestiones tales como el maltrato animal, y que se admita
el hecho de que la tradición jamás puede ser considerada fuente
de legitimación moral, especialmente cuando dicha “tradición”
consiste en causar sufrimiento a un ser sintiente.
Afirmamos que las políticas educativas deben modernizarse y avanzar
con una sociedad que evoluciona moralmente, enriqueciéndose con alternativas
humanitarias y rechazando todo uso de la violencia contra un ser sintiente.
La educación en la crueldad que favorecen actos como las corridas de
toros y las escuelas de tauromaquia atenta contra la dignidad, el derecho
a la vida y a no ser torturado que todo animal posee, alienta un desarrollo
psico-afectivo basado en la insensibilidad hacia el sufrimiento y degrada
al conjunto de la sociedad que permite este tipo de educación para
sus menores. La educación basada en la crueldad animal se opone radicalmente
a los valores educativos de respeto hacia el resto de los seres vivos. En
palabras de M. Gandhi, “el progreso moral de una nación puede
ser juzgado por la forma en que trata a sus animales”.
Por todos estos motivos, desde esta PLATAFORMA POR UNA EDUCACIÓN EN
LA NO-VIOLENCIA, exigimos a la Consejería de Educación de la
Junta de Castilla y León, y al Ministerio de Cultura :
1. RECHAZO EXPLÍCITO DE TODA MANIFESTACIÓN DE VIOLENCIA, y
desarrollo de una política educativa de “tolerancia cero”
hacia cualquier forma de violencia ejercida sobre animales humanos o no humanos.
2. CESE INMEDIATO de todas las subvenciones públicas a espectáculos
en los que se tortura y humilla a un ser vivo, incluidas las corridas de toros.
3. Utilización de los
RECURSOS PÚBLICOS para crear planes eficaces
de prevención de la violencia desde edades tempranas, planes que incluirán
necesaria e inevitablemente programas de respeto a los animales.
4. Inclusión en el currículo oficial, en todos los tramos educativos,
de los
DERECHOS DE LOS ANIMALES como tema transversal y en las asignaturas
de Ética y Filosofía como parte del temario.
5. CONDENA TAJANTE por parte de la institución educativa de toda forma
de maltrato animal y de todos los festejos populares en los que se tortura
y mata.
Creemos que es nuestro deber, y el deber de todas las fuerzas sociales, oponernos
con firmeza a determinadas manifestaciones “culturales” o “tradicionales”
que hoy en día resultan aberrantes y contrarias a los principios éticos
que deben regir cualquier sociedad civilizada. La denuncia es en casos como
este un ejercicio moral obligatorio, un auténtico acto de decencia
ética, y un deber cívico. Demandamos el mismo ejercicio crítico
por parte de los poderes públicos y las instituciones educativas, si
queremos avanzar hacia una sociedad más justa para todos.
"Jamás dudéis de que un pequeño grupo de ciudadanos
conscientes y comprometidos pueda cambiar el mundo. Ciertamente, son los únicos
que alguna vez lo han conseguido."
Margaret Mead (1901-1978),
antropóloga estadounidense