06 Feb Publicado el estudio“La violencia sexual en la ciudad de Madrid”
El Ayuntamiento de Madrid ha publicado el estudio La violencia sexual en la ciudad de Madrid, una investigación cuantitativa que, a partir de una muestra de 2.601 mujeres, identifica 350 casos de violencia sexual dentro de la muestra y fija una prevalencia del 13,8% entre las mujeres residentes en la ciudad (16–64 años) que participaron en la encuesta.
Formas más frecuentes de violencia sexual
El informe subraya que las manifestaciones más reportadas corresponden a conductas de distinta gravedad, pero con un patrón común: la vulneración del consentimiento. Entre las mujeres que han sufrido violencia sexual, los tocamientos aparecen como el tipo más referido (23,3%), seguidos de comentarios (21,2%) y miradas (15,8%). El estudio también registra caricias (12,2%), besos (11,7%), sexo oral (8,2%) y coito (7,4%).
Quién agrede y en qué contextos
En cuanto al vínculo con la persona agresora, el documento indica que el 65,3% de las respuestas identifica al agresor como un hombre conocido, frente a un 28,3% de hombre desconocido.
Además, entre los casos en los que la agresión procede de personas conocidas, el informe destaca que más del 50% señala a la expareja como agresor y un 4,8% a la pareja actual.
Respecto a los espacios donde ocurren los hechos, el estudio sitúa la mayoría en el ámbito privado (59,7%) y un porcentaje relevante en el espacio público (35,2%), además de un 5,2% en el ámbito virtual.
Cuando las agresiones se producen en espacio público, el informe detalla que los lugares de ocio concentran el mayor número de casos en ese contexto (51,6% de las agresiones ocurridas en espacio público), seguidos del centro de trabajo (25,4%) y el transporte público (15,6%).
Infradenuncia: seis de cada diez no denuncian
Uno de los hallazgos más consistentes del estudio es la brecha entre victimización y denuncia: de las 350 víctimas identificadas, un 60,9% (212 mujeres) no denunció las agresiones sexuales sufridas.
Una herramienta para dimensionar un problema estructural
El informe enfatiza que contar con evidencia empírica permite dimensionar la violencia sexual más allá de los casos que llegan al sistema, identificar ámbitos de mayor exposición (como el ocio o el trabajo) y orientar políticas de prevención, sensibilización y atención.
Para mas información se puede descargar el informe en este LINK